Hogar Padre Vito Guarato

Programa de Atención Espiritual

«Os aseguro que cuanto hicisteis con uno de estos hermanos míos más humildes, conmigo lo hicisteis»

Mateo 25:40

Todos los días se celebra la Santa Misa, y una vez a la semana se reza el Santo Rosario en la Capilla del Hogar, Santuario del Cristo Sufriente.

Nuestro Capellán, Padre Pedro Hernández es el encargado de dar la asistencia espiritual a los niños, empleados, Junta Directiva, benefactores y todo fiel que visite el Santuario.

Estamos conscientes que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios: Somos sus hijos. Somos templos del mismo Dios: “Dios habita en nuestros corazones.

Al igual que la vida del cuerpo necesita de sustento y alimento para sobrevivir y desarrollarse satisfactoriamente y debe ser cuidada en momentos de falta de salud, también la vida del espíritu necesita de ese alimento y de esa atención.

No darlos en la debida proporción y con la frecuencia adecuada causa estragos graves en el alma: tibieza, mediocridad, superficialidad, indiferencia, desprecio por lo espiritual, endurecimiento del corazón y deformación de la conciencia. Es imperiosa y urgente la necesidad de dar una formación espiritual sólida, firme y segura a nuestros hijos que les proporcionen las herramientas necesarias para poder iniciarse con decisión en el camino del bien y del amor a Dios y al prójimo.

Elementos de formación espiritual en el Santuario del Cristo Sufriente del Hogar Padre Vito Guarato

a) Sentido y conciencia de lo sagrado.

Se enseña en el Hogar a descubrir la presencia de Dios en medio de nosotros. Enseñar la actitud que se debe adoptar frente a Dios presente: adoración, humildad, agradecimiento, recogimiento, etc.

b) Vida de oración.

Entendida como un diálogo íntimo con Dios. Enseñar el verdadero sentido de la oración vocal. Aprender a recurrir de manera natural a Dios Nuestro Señor con actitud de agradecimiento por sus dones, especialmente por su amor infinito. Enseñar a pedir lo que conviene. Oración en diferentes momentos: bendición alimentos, Santo. Rosario, devoción al Sagrado Corazón, invocar al Espíritu Santo, etc.

c) Vida sacramental y litúrgica.

Enseñar el sentido de los sacramentos como signos de la gracia, como acciones de Dios, no como meros ritos o símbolos, sino como presencia real de Cristo que actúa en el alma de quien los recibe iluminándola, fortaleciéndola, vivificándola. Enseñar a vivir la Santa Misa como centro de la vida del cristiano.

d) Contacto frecuente con la Sagrada Escritura.

Dar a conocer a los hijos la Sagrada Escritura que es Palabra de Dios viva: “las palabras que les he dicho son espíritu y son vida” (Jn.6, 63). Contacto con la Persona y las enseñanzas de Jesús a través del Evangelio “que es una fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree” (Rom.1, 6). Proporcionar a nuestros hijos el alimento frecuente de la Palabra: “no sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt.4, 4).

e) Catequesis.

Enseñar las verdades de nuestra fe a los niños, jóvenes y adultos del Hogar Padre Vito Guarato. Es difícil muchas veces llegar a amar a Dios por falta de un conocimiento profundo de las verdades fundamentales de la fe.

f) Vida ascética.

En el desarrollo espiritual es necesario pelear contra los enemigos de nuestra alma: mundo, demonio y carne y contra las tentaciones que por todas partes nos asedian.

g) Enseñar a nuestros hijos el valor del sacrificio.

Que nuestros sacrificios unidos a los de Nuestro Señor en la Cruz y ofrecidos por las almas son fuente de conversión y de redención para ellas. Aprender a ofrecer mis dolores, tribulaciones, sufrimientos físicos o morales como reparación del terrible mal del pecado que tanto ofende al Corazón de Jesús.

h) Vida apostólica.

Se enseña a descubrir a Cristo en nuestro prójimo, especialmente al que más necesitado está y motivarlos a dar, a ayudar, a preocuparse, a servir, a orar por ese prójimo. Acción social. Dar de mi tiempo, de mis cosas, de mi dinero: ir formando un corazón generoso.

i) Ejemplos vivos: los santos.

Enseñarles vidas de santos, ejemplos vivos de hombres y mujeres que se entregaron heroicamente en la práctica de las virtudes, que amaron a Dios y a las almas hasta dar su vida por ellos, que abandonaron fortuna, casa y a la propia libertad para ir a proclamar la Buena Nueva en tierra de misión, etc.

j) Espíritu evangélico.

 Hablar, insistir, predicar sobre el verdadero espíritu del Evangelio que es total, radical. No minimizarlo, ni suavizarlo. Presentar el ideal cristiano tal cual es y empujar a aspirar a él por duro que pueda ser o por difícil que sea vivirlo.